viernes, 30 de noviembre de 2018

Qué egoístas somos cuando un ser llega al fin de su vida. No nos acostumbranos o más bien no queremos decirle adiós a su compañía porque sabemos que nos dejará un vacío en el alma que dolerá durante mucho tiempo pero no pensamos en que dicho ser ya ha vivido todo lo que tenía que vivir y que quiere y necesita descansar y cerrar el ciclo de su vida para comenzar algo más grande y beneficioso para su alma y ahí reside nuestro miedo. El no saber que ahí más allá de la vida después de la muerte física, es bonito pensar que otra vida como el cielo existe pero... ¿no os pasa que dudáis de ello? ¿Y si después no hay nada y es como al quedarnos dormidos? Probablemente eso sea lo que más miedo nos da de ella, que cuando perdamos a alguien lo perderemos para siempre. Pero yo quiero pensar que no será así y que ya sea el cielo u otra vida todos volveremos a ver a nuestros seres queridos. 

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