¿Cuántas veces has soñado con un instante con una persona?
-Con el taxista que siempre te lleva mientras te pregunta, ¿qué tal el día?, ¿dónde dejaste tu sonrisa?, ¿por qué vas a ese lugar...?
-Con la señora con la que a veces coincides cuando coges el autobús, mientras te cuenta que va a ver a sus nietos pero que hace años que nadie va a verla...
-Cuando te sientas en un banco junto a un señor y le preguntas, ¿qué es lo que te impulsó a sentarte cada día aquí? ¿qué es lo que hizo que tu mirada se volviese tan triste y profunda?
Mientras él, te cuenta que sigue reflexionando sobre sus errores, sobre su vida... te cuenta que jamás se casó porque la mujer a la que él amaba ya se había casado con otro hombre, y ha pesar de que esa mujer ahora estaba sola, seguía sin el valor de intentarlo, dejó pasar toda su vida, sí, pero sigue decidiendo seguir compartiendola solamente con sus pensamientos, con sus recuerdos, y ha pesar de que el dolor de no haber luchado por ella eran tan fuerte, en ocasiones cuando le llegaba un bello recuerdo de aquella época, de aquellos años de juventud, dejaba escapar una hermosa sonrisa.
Entonces tú, le preguntas que por qué no lo intenta, le comentas que nunca es demasiado tarde y es que cuando de verdad es tarde es cuando dejas de existir completamente en este mundo. Pero se niega, así que optas por dejarselo solo, obteniendo solamente unos caramelos bañados en café tan amargos como la dura espera de no saber que decisión será la correcta.
-Caminas por la calle y observas a una persona sin hogar, lo ves tapado con una mante junto a su fiel compañero, su perro.
Tú, acaricias al animal, miras al hombre, te sonríe... él no espera obtener nada de tí. Te alejas, él, agacha la cabeza, acaricia a su compañero, sonríe y vuelve a mirar hacia adelante, viendo todo y nada a la vez...
Llegas de nuevo hasta el lugar donde le dejaste, te acercas, han pasado apenas unos tres minutos, para ti una eternidad, para él quizás tan solo un instante.
Le ofreces un bocadillo, le ofreces una botella de agua... él, llora, sonríe, te da las gracias, coge tu mano... entonces parte la mitad de ese bocadillo, ese alimento que tú le has dado, lo comparte con su compañero, abre la botella, apenas bebe un pequeño trago y le rellena el cuenco a su amigo, a aquel que siempre ha estado a su lado desde el día en que nació o se encontraron. Sonríes, le dejas un billete sin que a penas logre darse cuenta y te marchas... y es que queridos lectores todas las personas estamos hechas de pequeñas hazañas, grandes historias, momentos, cicatrices, lágrimas, sonrisas, amor...
Y es que soñar con un instante con una persona no significa soñar con el amor de aquella pareja que compartirá el resto de sus días con los tuyos. Sino, soñar con el amor de que creó un gran y hermoso recuerdo y sí, estos son algunos de los momentos de la vida...
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