La música comenzaba a sumergirme en un sueño profundo.
Mi cuerpo flotaba, mi alma se desprendía de mi cuerpo.
Me sentía cómoda, a gusto, relajada… me sentía viva por primera vez en mucho tiempo.
Abrí mis ojos.
El cielo estaba estrellado aunque bien podría tratarse del universo pues desde un columpio podía ver nuestro planeta, la tierra…
Veía los cuerpos apagarse.
Veía nacer la vida.
Cada destello tenía su forma y cambiaba de vez en tanto.
Algunos se saludaban con la mirada… otros se abrazaban… otros se despedían…
Desde aquel columpio podía ver cualquier cosa… todo era tan cálido…
¡Mi corazón y mi alma se sentían llenos de vida, de alegría, de paz!
La música iba descendiendo… y varios de esos destellos volvían a sus cuerpos…
Algo muy sorprendente y curioso llamó aún más mi atención.
En este lugar dónde yo ahora me encuentro todos estaban juntos y cercanos, producían un amor intenso… pero cuando volvían a sus cuerpos algunos se odiaban, otros vivían muy lejos unos de otros… otros se veían todos los días pero no se conocían…
La música se apagó y fue entonces cuando abrí los ojos nuevamente.
Estaba de nuevo en mi cuerpo… mis lágrimas no paraban de brotar… no podía recordar nada pero sentía un vacío que sabía que nada en este mundo podía llenarlo… ¿Qué era lo qué olvidé?
(Naiara López)
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