Empecé a escribir lo que sentía porque nadie me escuchaba realmente, empecé a dejar de hablar, y dar explicaciones porque nunca entendían, comprendían o se paraban a pensar sobre mis palabras.
(Breve relato ficticio metafórico)
Me disponía a saltar de mi barca cuando un grupo de amigos que al igual que yo iban a bucear me propusieron hacer una competencia. Ver quién aguantaba el mayor tiempo posible bajo el agua y ver quién conseguía las mejores imágenes. Acepte la apuesta y me sumergí con mi cámara, había pasado un buen rato, empezaba a quedarme sin oxígeno, pero aún no había conseguido nada impactante, maravilloso, espectacular... estaba a punto de rendirme cuando de repente vi algo increíble, algo que incluso ahora me resulta demasiado irreal... subí a la superficie, todos los demás, estaban ya en sus barcas presumiendo de sus fotografías, todos pensaban que yo era un perdedor, entonces sonreí y les enseñé la fotografía que había sacado.
- Aquí no hay nada, ¿nos estás tomando el pelo?
- Por supuesto que no, tú, no logras ver nada pero cuando estuve a punto de ahogarme y rendirme, vi algo que me hizo comprender una de las cosas más importantes de la vida y es que debemos aprender a valorar cada momento de la vida, disfrutar de cada instante que esta nos ofrece, y es que de los mejores momentos es imposible sacar una fotografía, los estamos disfrutando tanto que no nos da tiempo a nada más.
Fue entonces cuando vi la luz.
(Naiara López)
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